Ljubljana III (Francisco y los simpáticos eslovenos)

mayo 5, 2008

Preguntamos a unos policías por el centro, nos indican una calle y nos dicen que “todo recto”. El castillo también está por allí, aunque al parecer, no abierto. Por el camino nieva mucho, y las vistas son impresionantes: los edificios, los puentes que hay sobre el río, las plazas…¡Pero qué bonica que es esta ciudad! Nos paramos un momento en una plaza y discutimos qué hacer en castellano a grititos (solos) y de pronto aparece un chico barbudo con una mochila que se nos acerca con cara de “mis salvadores” y nos pregunta en perfecto castellano castizo “Oye, ¿sabéis qué hay por aquí, por dónde ir? Es que tengo pocas horas además, que a las 2 am cojo un tren a Zagreb(Croacia)” Nos cuenta que se encontró antes caminando por allí a una chica de Huelva (Suponemos que Maika, qué pequeño es el mundo xd) y le contamos que estamos en su misma situación. Se nos une para cenar algo. Se llama Francisco, es de Madrid, viaja solo y tiene bastante experiencia de mochilero perrofláutico, por lo que vamos hablando. Queremos comer baratito, pero los restaurantes que nos vamos cruzando parecen bastante caros. Desde una de las miles de plazas vemos el castillo iluminado en lo alto de una montaña, precioso. La iluminación de la ciudad es de película Disney, da la sensación de que en cualquier momento aparecerá Campanilla para guiar nuestra orientación lamentable y dicción pastosa. No. En una parada de autobús hay tres jóvenes eslovenos y les preguntamos por un sitio barato donde comer. Miran con cara de locos simpáticos, y con una sonrisa de oreja a oreja (y a pesar de confirmar muy alegremente que hablaban inglés) nos indican, medio en esloveno medio en swahili, un local en una calle perpendicular(La principal), donde venden porciones de pizza y otra cosa (buka o algo así) con coca-cola por 3 euros.

Vamos hasta allí. El dependiente resulta ser un gran coñero. No habla inglés, pero nos reímos un montón con sus chorradas y gestos, muy Mr.Bean, mientras estamos allí comiendo (resulta llenar muchísimo el tal buka). Incluso nos enseña una foto de Ronaldinho y otra de un mono con una pistola(?) que tiene en su móvil. Al rato entran unos paisanos y también hablamos con ellos sobre Ljubjlana y sus mejores zonas. También preguntamos si merece la pena subir hsata el castillo. Como nos dicen que está cerrado y que no merece la pena, pues decidimos no ir y seguir explorando, muy consecuentemente. Francisco, con su rollo solitario, se despide de nosotros(hasta el tren),y poco después decidimos ir a tomar algo a algún pub de la noche eslovena. Preguntamos a una pareja a la puerta de una cerveceríam que nos indican muy simpáticos, y muy borrachos también. La tía se parte con las explicaciones inconexas de su chico, que nos indica una zona de bares al lado del río. También le preguntamos por Metelkova, pero nos dice que a él no le gusta mucho, aunque hay de todo, muy alternativo: Metal, bares gays… También Giorgio pregunta por su rave(La calle y el local). Nos vamos hacia los bares del río. Por el camino preguntamos también a otra pareja porque no vemos muchos pubs ni bares. También divertidísimos (Y BORRACHOS), estamos un rato escuchando sus indicaciones (“ljubjlana is very beautiful but not very funny at night! XD) y nos metemos en un bar.

Los camareros son también simpatiquísimos (Empezamos a alucinar con la gente de allí, ¡todo el mundo es muy alegre y amable!). Pedimos un ron con cocacola(3 euros) y giorgio una cerveza(2 euros). En la tele han puesto un partido de la Juve, el equipo de Giorgio, pero nos dice que está desencantado con el calcio porque es una auténtica mafia.

Un rato después pedimos la cuenta y es cuando nos queda claro que a la gente de esa ciudad se le va la bola totalmente. “Please, the bill!”, y el camarero se gira divertido y se empieza a descojonar y le empieza a decir “you!!!, “the bill” is you, not me!!”, y se sigue descojonando. Al rato nos explica que “the bill” en esloveno se usa para decir borracho, nos hace una imitación del borracho-tipo y le cuenta el chiste a sus ocmpañeros que también se descojonan. Pagamos, y cuando nos vamos, todo el pub se despide de nosotros efusivamente(!), como si estuviéramos viviendo en un musical, todo coordinado y ensayado, ¡Adiós, Dorothy!. Cambiamos de pub, por ver otro, y en éste nuevo hay mucha gente. Pedimos una copa de nombre raro, alcohol nativo. El camarero nos advierte que es “very strong” (Y efectivamente, resulta serlo, y mi estómago lo lamentará toda la noche, aunque tendrá más cosas de las que preocuparse xd). Hablamos de música y Giorgio dice que le gustan Ska-P, Mago de Oz… de España, y que su madre le trajo un disco folk del Camino de Santiago y le encantó también. Me pregunta por el ska de “kalerra”, “un sitio de Bilbao”. Acabamos deduciendo que el “sitio de bilbao” del que habla es “Euskal Herría” (Si Sabino levantara la cabeza… xd), y como llevo el mp3 encima le pongo Kortatu y Betagarri, que le gustan mucho. También le recomendamos Celtas Cortos y alguna otra cosa, y él a cambio nos recomienda grupos italianos(Aunque Banda Basotti ya le decimos que la conocemos xd). Pagamos (1.50 euros cada uno) y vamos en busca de la rave (Que son 6 euros la entrada) a acompañarlo.

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Una respuesta hacia “Ljubljana III (Francisco y los simpáticos eslovenos)”

  1. passportcontrol escribió

    1)La plaza principal, nosotros 3 y Giorgio (“De los 3 puentes” creo 2)Patri comiendo donde el camarero gracioso 3)Simón y Laura comiendo “bukka” o como se llame 4)Patri y Giorgio en uno de los pubs

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